Después de su decepcionante carrera en China, Michael Schumacher regresó a su casa en Suiza. El domingo por la tarde, el piloto alemán cenó en compañía de varios amigos y luego salió para celebrar un poco… y esta semana la pasará junto a su mujer Corinna y sus hijos.
"Una semana es suficiente y luego llega el momento en el que tienes que estar de nuevo con tu familia", declaró con satisfacción Schumacher.
El domingo por la noche, Michael habló durante un largo tiempo con su familia por teléfono y así se olvidó de la desilusión que le supuso su duodécima posición en el Grand Prix de China… aunque la verdad es que seguramente se olvidó inmediatamente después de la carrera.
"Es importante ver el lado positivo de la cosas", explicó el campeón mundial. "Y en mi situación, con el campeonato sentenciado, tiene poco sentido pensar en la carrera. El domingo se han dado muchas cosas positivas: Ferrari ganó el primer GP chino y eso pasará a la historia. Rubens ganó una carrera fantástica (y lo celebré el domingo con él) y nuestros seguidores pudieron compartir nuestra alegría. Naturalmente me habría gustado dejar mi marca en esa carrera ganando, pero no estaba predestinado".