Bob Bell, Director Técnico de Chasis del equipo Renault, asegura que la fiabilidad ha sido la clave del éxito de Renault durante la temporada 2005.
Bob, ¿era el R25 un coche ganador? Viendo los resultados, sí. En términos de ingeniería, para que un coche se considere capaz de ganar no debe tener ni una sola debilidad en el conjunto técnico. Lo mismo se puede decir a nivel humano con el equipo. Si tienes un problema en un área, te puede repercutir seriamente en el rendimiento global. Y nuestro coche no tenía ninguna debilidad, ni en el motor ni en el chasis. Cuando te encuentras en la fase de diseño, ¿cómo se puede saber si has asumido demasiados riesgos o al contrario? Nunca puedes estar seguro de nada. Cuando estás tratando de sacar lo mejor de un monoplaza de Fórmula 1 te encuentras siempre con muchísimas incógnitas. Nuestro trabajo es asumir riesgos. Si no arriesgas entonces nunca darás un paso adelante. Si en cambio asumes un riesgo demasiado alto, entonces te puedes encontrar con problemas serios de fiabilidad. Durante la temporada 2005 hemos demostrado que hemos sabido encontrar un buen compromiso con el R25. Hemos innovado en algunas áreas, pero sabíamos lo que hacíamos y lo hemos hecho de una forma controlada.
¿Ha sido ese uno de los secretos del coche? Quizás. Siempre consideramos la fiabilidad como nuestra gran prioridad. Pero además hemos tratado de mejorar el rendimiento sin poner en peligro nuestra habilidad para terminar las carreras. Esa estrategia ha sido acertada y ha dado sus frutos. Puede que el R25 no haya sido el coche más rápido en cada una de las carreras, pero sí ha sido el más competitivo durante toda la temporada. ¿Es la cuestión de la fiabilidad una preocupación constante para Renault? Nunca debes dar nada por sentado. Puede ocurrir que una pieza haya funcionado a la perfección durante siete carreras, pero siempre tienes que preguntarte si seguirá funcionando igual de bien en la octava. Estamos mejorando el rendimiento continuamente, y eso significa que el margen de seguridad de cada pieza debe ser el suficiente, pero también es un margen pequeño. Es muy fácil rebasar el límite. Por ejemplo, si haces que el coche sea más fácil de pilotar, eso permitirá al piloto atacar más, y utilizar los bordillos. Cuando eso ocurre, algo puede romperse sin previo aviso. En nuestras mentes no es tanto una cuestión de solucionar problemas, sino de anticiparte a ellos y tratar de imaginarte cada escenario. Es un reto continuo.
Para el 2006 Renault no rodará su motor V8 hasta que el nuevo coche esté listo. ¿Supondrá eso un problema en términos de fiabilidad? No lo creo. El objetivo es que el nuevo conjunto sea fiable desde el minuto cero, y nosotros nos aseguraremos de que sea así. El nuevo coche estará listo para rodar a primeros del 2006, y para entonces dispondremos de dos chasis para maximizar los tests que llevemos a cabo en la pista. Creemos que esa será la manera más eficaz y equilibrada de utilizar nuestros recursos, teniendo en cuenta el hecho de que seguiremos desarrollando el R25 hasta finales del 2005 y de que la arquitectura del motor será completamente distinta en el 2006. Nuestra prioridad es producir un conjunto competitivo y fiable que nos permita defender nuestros títulos el próximo año.