Bob Bell, director técnico de motor de la escudería Renault, ha revelado que el equipo galo comenzará sus entrenamientos de invierno, a finales de año, con un motor V10 con los niveles de potencia del motor V8, dado que la nueva unidad para el 2006 aún no está preparada para debutar en las pistas de pruebas.
"Utilizaremos el chasis del R25 con motores V10 con la puesta a punto adecuada para representar los niveles de potencia del motor V8", confirmó el británico. "Esto dará a los pilotos una idea del rendimiento del motor del próximo año, y nos permitirá simular los niveles de energía de los neumáticos del 2006 para avanzar con el desarrollo. Es una solución rentable que nos permitirá trabajar a partir de unos datos conocidos y fiables".
"Desde nuestro punto de vista, hemos tomado la decisión pragmática de no rodar con un coche híbrido, basándonos en el potencial de recuperación de la inversión que requiere un proyecto de este tipo", añadió Bell. "En primer lugar, es una cuestión de tiempo. Para obtener una verdadera ventaja de un coche híbrido, es necesario utilizarlo durante un cierto tiempo, y para llevar a cabo esto deberíamos haber estado utilizando hace tiempo un híbrido "V8" y no un diseño definitivo. En segundo lugar, está la cuestión de la "intercambiabilidad". Estamos modificando el ángulo de apertura del motor "V" de 72 a 90 grados para el año próximo, por lo que un coche híbrido hubiera requerido un gran compromiso de recursos para producir un chasis relativamente poco representativo. Para cualquier equipo, la decisión de producir un monoplaza híbrido no está exenta de consecuencias. Exige una gran cantidad de mano de obra, dinero, y muchísimos otros recursos. Entre los límites temporales, de presupuesto y humanos de nuestro proyecto del 2006, la recuperación de lo invertido hubiera sido muy lenta".