La Fórmula Uno realizará este fin de semana su visita anual al circuito de Monza para disputar el Gran Premio de Italia, donde Bridgestone pondrá a disposición de los equipos sus neumáticos de compuestos blandos y medios, que ya han sido usados en Australia, USA, Francia y Alemania.
"Desde la perspectiva de los neumáticos, es muy complicado dominar el circuito de Monza", explica Kees van de Grint, jefe de ingeniería de Bridgestone. "En cuanto a la superficie del trazado, se pueden usar los neumáticos blandos, aunque debido a las altas velocidades se genera mucho calor y por ello se necesita un compuesto más duro. Para tener un buen equilibrio adherente, se combina eso con la baja carga aerodinámica".
"Por cuestiones de durabilidad, en Monza es muy importante que los equipos se mantengan fieles a las presiones mínimas que les indicamos, y estas son más altas que en otras pistas", añadió Van de Grint. "Obviamente las presiones más elevadas comprometen la tracción en las curvas más lentas, pero lo más importante es la seguridad. Los ingenieros de los equipos tendrán que encontrar un buen equilibrio para sus monoplazas tanto en los reglajes aerodinámicos como en la suspensión".