La carrera en Spa- Francorchamps supone la prueba más completo que debe superar un coche de Fórmula Uno en el actual calendario del Mundial. La velocidad media es alta, las cargas aerodinámicas son elevadas y prolongadas y todos los parámetros del monoplaza son puestos a prueba al límite.
El circuito presenta numerosas curvas "tipo aero" (sólo 6 de las 19 curvas del trazado se toman por debajo de los 150 km/h), y eso normalmente obliga a los equipos a utilizar altos niveles de carga aerodinámica para mejorar la adherencia en esas curvas, como sucede también en un circuito como el de Silverstone. Sin embargo, Spa presenta otras exigencias muy distintas: las dos largas y rápidas rectas del circuito ofrecen la oportunidad de adelantar.
Todo eso implica que la velocidad punta es un factor decisivo para proteger la posición y por tanto los niveles aerodinámicos deben ser ajustados en función de ello. Así es que los equipos suelen disponer una configuración aerodinámica similar a la que se utiliza en las carreras norteamericanas, lo que permite alcanzar velocidades que rondan los 320 km/h con los motores V8 (en comparación a los 340 km/h que se alcanzaban en este mismo circuito en 2005 con los V10). La eficacia aerodinámica (generar el máximo agarre para minimizar la resistencia aerodinámica) es la clave del éxito en este circuito.
En cuanto a los reglajes de la suspensión, en Spa son relativamente duros para asegurarse así un buen rendimiento aerodinámico en las curvas rápidas, y un buen cambio de dirección en las rápidas chicanes. Sin embargo, una buena tracción también es crítica en la salida de la última chicane y en la horquilla de La Source, ya que si tu rendimiento baja en cualquier parte del circuito entonces pasas a ser vulnerable para el adelantamiento en la frenada de la siguiente curva. Spa es el circuito más exigente de la temporada para los neumáticos, y no es ninguna sorpresa que Bridgestone apueste para esta carrera por los dos compuestos más duros de su gama 2007.
La altura del coche viene condicionada por las fuerzas a las que se ve sometido el monoplaza a lo largo de la curva Eau Rouge. Desde el inicio de la sección hasta llegar a la parte más alta, la altura del coche puede variar hasta en 25mm y si no es lo suficientemente alta y se produce algún contacto con el asfalto, el piloto puede perder el control. Con los motores V8 y con las actuales normativas aerodinámicas, la Eau Rouge se pasa a fondo y a unos 300 km/h. Los pilotos perderán unos 10 km/h a lo largo de la sección, pero es importante conservar la mayor velocidad posible para poder mantener tu posición después en la larga recta que precede a Les Combes.
Prácticamente la única parte del coche que no se ve sometida a una presión especial en Spa son los frenos. El circuito apenas presenta tres fuertes frenadas, justo antes de las curvas 1, 5 y 18. En general, éste es uno de los trazados más sencillos para los frenos debido a las numerosas curvas de alta velocidad.