
El equipo Ferrari instalará nuevos motores en los monoplazas de sus pilotos - Kimi Raikkonen y Felipe Massa - en la última carrera de la temporada de la Fórmula Uno en Brasil, donde intentarán llevarlos al límite con la intención de ganar mayores prestaciones.
"En el pasado, cuando nos encontrábamos ante la situación de no tener que preparar un motor para que durase dos carreras, los equipos solían llevar experimentos extremos en las unidades, pero ahora, con el congelamiento, hay límites", explicó Mattia Binotto, ingeniero jefe de la escudería de Maranello.
"En el pasado podíamos llevar a cabo ciertos desarrollos para una sola carrera o incluso construir componentes especiales con una vida más corta. Ahora, todos los componentes debes ser los mismos y es cierto que la distancia que deben cubrir los motores que llevamos a Sao Paulo se divide en dos: 500 kilómetros en lugar de 1.000", continuó el italiano.
"Eso quiere decir que cuando intentamos aumentar la severidad del uso del motor, por ejemplo rodando con más revoluciones, intentando sacar el mayor beneficio en cuando a prestaciones. También podemos rodar con temperaturas más altas. En Interlagos la característica principal en cuanto a motores es la altura sobre el nivel del mar, que causa una reducción en la potencia", añadió el ingeniero.
"Además de eso, el hecho de que la recta principal pase boxes cuesta arriba significa que la potencia del motor está muy solicitada. Por ello, se necesita conseguir una potencia máxima al bajar la recta principal para permitir los adelantamientos, así que la elección de los radios de la marcha son muy importantes. Esos factores implican que cuando se está poniendo a punto el monoplaza, éste no se debe optimizar necesariamente para hacer la mejor vuelta sino para lograr una velocidad máxima y una aceleración en la recta principal", concluyó Binotto.
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